15
Oct 2008

“A mi no me venís con esa pelotudez de casarnos”

Archived in the category: Personal

El casamiento es un evento de carácter social en donde una pareja le cuenta a todo el mundo que va a vivir junta en una casa y habilita a las tías viejas a preguntar “¿Y para cuando los chicos?”.

También permite que gracias a la firma de ese papel los bienes pasen a ser gananciales, las obras sociales cubran a la pareja y los abogados les coman el hígado a ambos en caso de divorcio. Así funciona este mundo.

Isaac Asimov, que ha escrito de todo, inclusive sobre el matrimonio, dice algunas cosas interesantes sobre el tema en el capítulo 7 del libro La receta del tiranosaurio I (segunda edición en 1992, no tengo el dato de cuando se publicó la primera):

En los viejos días, una mujer sin marido tan sólo podía enfrentarse a la pobreza y la desgracia de convertirse en una solterona. Por lo tanto, la mujer tenía un enorme deseo de casarse con alguien, quien fuera, nada más por desesperación. Pero hoy en día la mujer puede ser más exigente y casarse con alguien con quien ella quiera vivir, y mientras se casa puede permanecer soltera sin caer en la ignominia.
Por lo tanto —naturalmente— el matrimonio tradicional de “hasta que la muerte nos separe” se ha convertido en una especie de peligro. Después de todo hasta hace ciento cincuenta años el ciclo de vida, aún en las sociedades avanzadas, era de unos treinta y cinco años, de tal forma que el matrimonio promedio terminaba con la muerte de uno de los dos integrantes después de diez o quince años. No es demasiado difícil que un matrimonio sobreviva este periodo.

Y con toda lucidez, dice más abajo:

En estos días la gente alcanza un promedio de vida de hasta setenta y cinco años, y los matrimonios tienen la posibilidad de durar medio siglo, si es que no interviene un divorcio. Como es difícil enfrentarse al pensamiento de cincuenta años con una persona cuyos defectos se vuelven absolutamente visibles después de cinco, el divorcio se ha generalizado y se llega a aceptar sin demasiada desaprobación social.

Y el bueno de Isaaac les dice esto a ustedes, mis estimados muchachos:

Respecto al matrimonio, ¿dónde queda el hombre? Mi propio sentimiento es que la liberación de la mujer también libera al hombre.
En los viejos días, la rutina era que la mujer no tuviera ninguna instrucción (¿para que querían una educación formal?). También se suponía, generalmente, que el cerebro de la mujer era biológicamente inferior al del hombre. Como resultado, un hombre daba por seguro que tenía que ser más brillante que su esposa, y que sería insoportablemente humillante que ella llegara a mostrar señales de ser más brillante que él. Ahí se originó el pensamiento (todavía generalizado, gracias a la tradición) de que una mujer joven debe ocultar su inteligencia y pretender que es tonta, y hasta imbécil, o “ningún hombre la buscará”. Normalmente, en una mujer la tontería es considerada “encantadora”. Y, por supuesto, si una mujer — por prudencia— nunca utiliza su cerebro, finalmente pierde la posibilidad de ponerlo en acción.
Estas cosas significaron que se suponía que un hombre viviera con una mujer estúpida. El deseo por el sexo se diluye rápidamente cuando se vuelve una actividad consuetudinaria, y una compañía tonta no es ningún placer. Entonces, y no a largo plazo, marido y mujer se cansaban uno del otro y vivían vidas de lo que Thoreau llamó “desesperación silenciosa”, o se divorciaban.
Hoy en día la mujer recibe instrucción, y el hombre puede esperar que su esposa sea tan inteligente como él y, en algunos aspectos, todavía más inteligente.
Si puede desprenderse de la reverencia tradicional hacia la tontería femenina, tendrá una mejor compañía y la apreciará durante más tiempo (la compatibilidad mental dura más que la física y, a la larga, es más grata).
A su vez, una mujer vivirá más satisfecha con un marido que no desconfíe de su inteligencia.

Es groso don Asimov, yo lo banco a full. Termina diciendo:

Para expresarlo tan brevemente como sea posible, un matrimonio entre iguales es más valioso que uno entre dos personas desiguales y que no se entienden. Tenemos la suerte suficiente para vivir en una época en la que, en una sociedad donde, ahora es posible. Debemos considerar nuestras bendiciones e intentar que esta posibilidad siga abierta en el futuro.

¡Amén!

Mi (o)posición frente al casamiento se forma en base a desmembrar la tradición y buscar la esencia de la cosa. ¿Qué es, finalmente, todo esto? ¿De qué se trata? ¿De algo para el afuera o para el adentro?

Si como dice Asimov, ya no necesito un hombre para que me dé sustento, me proteja, me ayude a procrear, me asegure techo y cobijo… ¿Para qué casarme?

El matrimonio como institución nació como un acuerdo comercial y después salieron a decir que era por amor. ¡Mentira! ¡El amor nunca fue parte del trato!

Por lo tanto, si la única razón válida que tengo hoy para casarme es el amor y es lo que nunca estuvo presente como detonante de la creación de ese sacramento, según la iglesia, o esa cuestión legal, según el registro civil… entonces ¿Para qué hacerlo?

Yo tuve la experiencia de la convivencia, fue hermosa, la disfruté mucho y sufrí mucho cuando la relación terminó. Pero lo bueno del caso es que el sufrimiento fue solo mío. No tuve que ventilarselo a nadie que no quisiera como jueces y abogados, no tuve a parientes preguntando “¿Cómo va lo del juicio?“, no tuve a alguien que diga “él se queda con esto y vos con aquello.

Y así como no tuve eso, tampoco tuve el circo del vestido, la fiesta, la iglesia y las flores. Circo tradicional y montado para representar felicidad.
Y ojo, no quiero decir con esto que quienes se casen actúen esa felicidad. Habrá muchos que realmente la sienten.
Pero digo, ¿Cuántos de los que están ahí van por compromiso? ¿Cuántas familias están peleadas a muerte y hacen acto de presencia en bodas? ¿Tiene sentido poluir algo tan lindo como la celebración del amor de una pareja con toda esa fauna alrededor?

Para algunos si, vale la pena y lo harían de nuevo, y está muy bien y ese es su deseo.

A mi, la verdad, no me dá la cara para hacer esa teatralización. Y les juro que no tiene que ver con el amor. Es todo lo otro, todo el disfraz en el que va envuelto.

Y también es el después, el día siguiente. Porque seamos sinceros, hoy en día ¿Qué puede tener de novedosa una luna de miel? Son como vacaciones previas a los cincuenta años al lado de alguien, como dijo Asimov.
Y la verdad, dicho así, mucho glamour no tiene.

No hay forma de que me pare en un altar para decir al frente de todo el mundo: “Si, quiero. Y en cincuenta años voy a pensar lo mismo.”

Prefiero ser sincera y decir: “Che, no sé si de acá a 2058 voy a pensar igual. Y capaz que vos tampoco y ahora no te das cuenta de eso. ¿Te parece si vamos renovando el contrato un poco cada día?”

Y tengo que decir que con todos mis ex en algún momento se tocó el tema casamiento, más o menos seriamente. A alguno le dolió que le diga muy coloquialmente “A mi no me venís con esa pelotudez de casarnos” (que fue dicho en tono de joda y entre risas, no es que fue tan cruel como suena).
Pero a la larga entendió que el amor no es el papel, no es la iglesia, no son los suicidios sociales que uno hace enamorado y sin saber lo que es vivir con alguien y soportar la rutina, el día a día, lo cotidiano.

Y hoy andará contento por la vida por la ex novia que le dijo eso. De nada, mi estimado, de nada.
¿Viste que no te habías equivocado conmigo después de todo?
Eso si, a ese chico ninguna lo va a convencer de casarse, lo lamento por las que vinieron después de mi. 😛

Volviendo al tema, y viéndolo desde otro lugar, por eso se dice que es más fácil ser amante: porque es alguien que actúa cada tanto, poniéndole adrenalina a la cosa.
En cambio el/la pobre infeliz que es pareja estable está condenada a reinventarse todos los días, como si fuera un ave fénix que renace de sus cenizas cada mañana para cumplir con la promesa que hizo en un momento de su vida, hace, muchos, muchos, muchos años.

Para cerrar el asunto, me quedo con las palabras de Groucho Marx: “El matrimonio es una gran institución; siempre y cuando te guste vivir en una gran institución.”

Y a propósito del tema, un documental sobre la historia de la pareja:

14 comments for ““A mi no me venís con esa pelotudez de casarnos””

1

“También permite que gracias a la firma de ese papel los bienes pasen a ser gananciales, las obras sociales cubran a la pareja y los abogados les coman el hígado a ambos en caso de divorcio. Así funciona este mundo.”

No, los bienes no pasan a ser gananciales. Todo lo que era tuyo antes del matrimonio sigue siendo tuyo después. Los gananciales son los que se ganan dentro del matrimonio, no afuera 😛
Y no me hagas mala publicidad, che!

October 15th, 2008 at 20:45
2

Qué hay de malo con que las familias se reúnan de vez en cuando así estén peleadas?? Lo vivo todos y cada uno de los días de mi vida ver cómo mis parientes se pelean por estupideces. Pero te puedo asegurar que fomentar el encuentro de toda la familia al menos una vez al año, hace que las cosas de a poco se recompongan. Son la familia de uno y, nos guste o no, es agradable verlos a todos juntos en otro momento que no sea un velorio. Porque las peleas son por estupideces y uno se termina dando cuenta de eso si tiene más de dos dedos de frente.

October 15th, 2008 at 20:55
3

¿O sea que me voy a eximir de esa pelotudez de ser suegra? No está tan mal la idea Un beso graciela

October 16th, 2008 at 10:47
4
Dayana

Never,
Lo de “pasan a ser gananciales” se refería, como bien dijiste, los que se adquieran después de casados. Por ahí sonó ambigua la frase pero eso quise decir.
Además, como si hiciera falta que yo le haga mala publicidad a los abogados!
Guri
Como haber, no hay nada de malo, es solo que a mi los puterío no me gustan y menos los familiares, por eso los evito.
El hecho de ser familia no los hace agradables a mis ojos y gratos a mis sentimientos, así que, personalmente, prefieoro evita cierta flora y fauna. Pero al que le guste la onda familia tana, todo bien.
Graciela
Ese es tu regalo del día de la madre, mi querida mamá política 😛

October 16th, 2008 at 10:58
5

Bueno, yo trabajo en una institución. Supongo que así como la palabra “estado” trasciende la “municipalidad”, así la palabra “amor” debe necesariamente trascender la “institución”. Sin embargo, prefiero hablar de “convicción” en el amor y en las instituciones. Formar un matrimonio o formar un no-matrimonio son decisiones que deben ser “fundadas” (para seguir en el tema…je)

October 16th, 2008 at 17:27
6

ah…devolví la atención 😉

October 16th, 2008 at 17:28
7
www.hijosunicos.com.ar

Estoy impactado! Estoy muchas horas en internet buscando blogs interesantes, y la mayoría son pura tecnología. No es que no simpatice con ella, es casi una obligación, pero en realidad me siento identificado con sitios de este tipo, más… personales justamente. Te felicito, me ha encantado, muchos saludos

October 20th, 2008 at 2:23
8

Que conflicto con el matrimonio, cuesta cuando uno se da cuenta de que no sabe bien porque ha de casarse. Es costumbre/hábito? cumplir las expectativas de los padres? es porque uno quiere o porque la sociedad lo espera?
Excelente post.

Pd: Que barbaridad que gente moderna como los bloggers sigan con la idea de “la novia de”.
Besos

December 1st, 2008 at 12:54
9
Dayana

Clau,
No hacía falta devolver la atención, me encanta tu blog, se lo ganó al link 😉
Anónimo que deja s site,
Muchas gracias, vuelva cuando quiera!
José,
Bueh, por ahí no se acordaban de mi nombre, andá a saber.
Me gustaría saber que opina Gringulis del casorio, jajajaja.

December 1st, 2008 at 13:01
10

[…] Ahora bien, esto me llevó a plantearle ciertos temas al decano Anderton en nuestra reunión de cátedra de hoy (Sí, hasta los domingos trabajamos, pobres de nosotros), sobre los insondables caminos que recorre nuestra mente a la hora de proponerle casamiento a alguien. […]

January 12th, 2009 at 13:50
11

¡Aguante, muchacha! Buenísimo lo de Asimov, no lo tenía registrado y es para ponerlo en un cuadrito. Yo también soy anticasorio. Soy soltera y tengo una hija de 26 años reconocida por su papá, que fue mi pareja cama afuera durante 24 años, hasta que se fue con otra obligado por las circunstancias (tiene tres años, la circunstancia mayor…). Lo gracioso es que buena parte de lo suyo es mío porque soy algo así como su testaferra, (¡en serio!, me tiene más confianza que muchos maridos a sus esposas legales), pero lo mío es mío, y todos contentos y sin mantener abogados.
Soy hija de padres divorciados que perdieron hasta lo puesto por no hacer las cosas bien, así que los bienes gananciales forzosos me parece una estupidez: si te comprás una casa con tu pareja, pues la ponen a nombre de los dos y listo, no hace falta estar casados para tener bienes en común. Y ni qué hablar del circo de la fiesta, donde encima de gastarte lo que no tenés te ves obligado a invitar a parientes que no soportás porque te lo piden tus viejos, y encima posar sonriendo para la foto. ¡Puaj! Un asquete.
En cuanto a los hijos, y a esto lo digo con conocimiento de causa, más que una libreta de familia necesitan UNA FAMILIA de verdad, con padres que los contengan y no les llenen la cabeza de frivolidades y boludeces consumistas. De nada sirven los papeles cuando no hay amor, y cuando hay verdadero amor, no hacen falta. GRA.

February 5th, 2009 at 0:27
12
Dayana

Gra,
Y bueno, me sumo a tu club entonces!
Besos

February 5th, 2009 at 18:23
13
sofia

Es verdad yo tng 21 aÑos y no se si sera q mis viejos toda la vida se llevaron mal y estuvieron casados d gusto o que pero siempre me pregunte para q casarse?si casarse es tan solo un papel y por sierto q indica ese papel?q seguridad brinda?ningunaaa!!!podes tener tus hijos remarla con el papa y vivir con el toda tu vida y ser sumamente feliz y n presisas ese papel!! Cm tmb podes tnr ese papel qsegun dicen es como una garantia y poder ser la persona mas solitaria del mundo osea ese papel solo sirve como seguridad de q si el dia d mannana las cosas van mal uno se refuerza en la ley para obtener lo suyo me parece completamnte vacio y perdon si ofendo no es mi intencion simplemnte qiero saber q piensan d mi pensar

October 1st, 2014 at 10:28
14
Ricardo Quevedo

El matrimonio es algo terrible y pesado Pero sabiendolo llevar…..NO HAY NADA PEOR !

March 24th, 2015 at 16:27

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