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May 2013

Historia de la bandera de la Provincia de Córdoba

Archived in the category: General

A mediados del 2010, y con motivo de la conmemoración del Bicentenario de la República Argentina, el Gobierno de la Provincia de Córdoba lanzó un proyecto para crear la bandera provincial, y el 29 de diciembre de ese mismo año fue enarbolada por primera vez, hecho que tuvo lugar junto al monumento a Juan Bautista Bustos en la ciudad de Córdoba.

La insignia provincial, adoptada como oficial por Ley Nº 9.806, fue creada y diseñada por Cristian Baquero Lazcano del INARCE (Instituto Argentino de Ceremonial) ganador del concurso “Buscando la Bandera de la Provincia de Córdoba” que tuvo más de 750 trabajos evaluados por un jurado de idóneos en la materia y especialistas en historia provincial.

Por unanimidad, la Legislatura Provincial instituyó, mediante Ley Nº 9.989, el 18 de septiembre como el “Día de la Bandera de la Provincia de Córdoba”, en conmemoración del fallecimiento del Brigadier General Juan Bautista Bustos, primer gobernador constitucional de la provincia.

Bustos, fue héroe en la lucha contra las invasiones inglesas y en la lucha de la independencia nacional; general del Ejército del Norte; férreo defensor del federalismo y de los derechos del interior y destacado colaborador del general José de San Martín en el cruce de los Andes y la liberación de Chile y Perú.

 

La Bandera

La bandera es de forma rectangular, consta de tres franjas verticales proporcionales de color rojo (representa la sangre vertida y el federalismo abrazado por Córdoba), blanco (se refiere a la identidad de un pueblo formado por numerosas corrientes migratorias) y celeste (que recuerda a la bandera nacional, los aportes a la independencia nacional y los cursos de agua que recorren nuestro suelo) cumpliendo el doble propósito de rescatar los colores empleados por Artigas y ser compatibles con las de las otras dos provincias de la Región Centro: Entre Ríos y Santa Fe, simbolizando, de esta manera, la vocación integradora del área. Contiene además la silueta del “sol jesuita” que con sus 32 rayos -16 rectos y 16 ondulados- dispuestos alternadamente, coinciden desde los gráfico con el “sol inca o sol de mayo” presente en la bandera nacional y busca reflejar la importancia política, social, cultural, educativa y religiosa que los jesuitas dieron a lo largo de la historia de Córdoba, dejando un legado patrimonial que ha sido reconocido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

 

Fundamentación (Texto completo)

El relanzamiento oficial de la Región Centro, concretado en julio de 2004, puso de manifiesto la voluntad política de los gobiernos de Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe, de avanzar en la integración interprovincial. La revitalización del bloque interprovincial crea el andamiaje institucional y político para proyectar el desarrollo humano y económico de la región, de cara a los desafíos y oportunidades del escenario global, por lo cual se buscó en el empleo de los colores lograr una armonía y unidad de imagen, tanto a su interior  como a su proyección visual y conceptual fuera de la misma. (La Región Centro tiene una importancia clave para el desarrollo socio económico de la Argentina. Cuenta con el 20% del total de la Población Nacional, y una economía diversificada en los sectores primario (12,7%),  secundario (27,32 %) y terciario (61%). La reforma constitucional de 1994 posibilitó a  las provincias la creación de regiones  para el desarrollo económico y social y establecer órganos con facultades para el cumplimiento de sus fines (Art. 124). Con este antecedente, la voluntad política de avanzar en la constitución de la Región Centro quedó plasmada en tres acuerdos suscritos por los gobiernos de las provincias de Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe: el Tratado de Integración Regional (1998), el Acta de integración de Entre Ríos (1999) y el Protocolo de Córdoba (2004). De esta forma, el proceso de integración cuenta con un marco institucional en el que están definidos los órganos políticos y los alcances de la regionalización.

 

BANDA ROJA: representa la sangre derramada en nuestras luchas emancipadoras, pero también es divisa del federalismo. Representa la energía de nuestro pueblo y la lucha contra las formas de opresión a lo largo de la historia local.

 

BANDA CELESTE: recuerda la participación de Córdoba en las guerras de la Nación y su contribución a la victoria por la emancipación nacional. También representa los espejos de agua como recursos hídricos de nuestra provincia.

 

BANDA BLANCA: toma el color blanco de la bandera nacional y su ubicación central en la bandera propuesta refleja la posición de Córdoba como centro geográfico y estratégico de la Argentina, pero además nos señala la identidad de convivencia de nuestro pueblo que se nutrió de numerosas corrientes inmigratorias, principalmente española e italiana,  seguida de comunidades como la armenia, judía, sirio-libanesa, griega y más recientemente boliviana, paraguaya, peruana y coreana,  que crecieron apoyándose e integrándose en paz, formando un verdadero crisol social y humano y que mancomunadamente vuelan hacia los vientos de la civilización y el progreso. El blanco significa la pureza de sentimientos, la libertad, la justicia social. La sabiduría, la potencia, la fuerza impulsora de iniciativas, las búsquedas constantes de nuevos esfuerzos, y la paz.

 

SOL JESUITA / SOL INCA / SOL DE MAYO:  En el centro la silueta del  “Sol Jesuita”, que con sus 32 rayos (16 rectos y 16 ondulados, dispuestos alternadamente) es coincidente desde lo gráfico con la silueta del “Sol Inca”  o “Sol de Mayo” (1) (2)  presente en nuestra bandera nacional, en color amarillo oro en alusión al esplendor y contribución que hicieron los Jesuitas a nuestra provincia, cuyo aporte en lo político, social, cultural y religioso –desde su fundación y por más de cuatro siglos-  dejaron su trascendental impronta. Los testimonios de la acción de la Compañía de Jesús, orden fundada por Ignacio de Loyola, ocupan un lugar de privilegio en la provincia de Córdoba. En el lapso comprendido entre 1599, año de la llegada de los Jesuitas a Córdoba, y 1767, cuando se pBANDER4roduce la expulsión de la orden por el rey Carlos III de  España, la Compañía de Jesús estableció un sistema cultural-social único en la América hispana que marcó el desarrollo de la provincia. El sistema, centrado en la Ciudad de Córdoba, se organizó alrededor de las empresas educativas y espirituales de la Compañía, dando origen  al Colegio Máximo en 1610, a la  Universidad en 1622, al Colegio Convictorio de Nuestra Señora de Monserrat en 1687 y al Noviciado, que son los puntos destacados de lo que se conoce como “Manzana Jesuítica”. Para asegurar el sustento económico de esos emprendimientos, se organizó y consolidó un sistema de estancias, establecimientos rurales productivos situados en el interior de la provincia. El carácter único de estos testimonios patrimoniales han sido reconocidos por la UNESCO, que a fines del año 2000 ha declarado al “Camino Jesuíticas” y a la “Manzana Jesuítica” como “Patrimonio de la Humanidad”. El sol representa también el poder de la naturaleza, la fuerza viva del mundo y es símbolo de la perseverancia, tomando en consideración su fiel y perfecto ciclo diario y anual. El color amarillo alude a las riquezas, no sólo intelectuales y espirituales, sino también materiales y naturales que Córdoba tiene.

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