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El 26 de abril de 1891 es inaugurado el Teatro Nuevo o Teatro de la Calle Ancha, como popularmente se lo conoció. Poco después, recibió el nombre formal de Rivera Indarte, hasta que en 1950 cambió por Teatro del Libertador General San Martín.

El teatro es una joya del patrimonio arquitectónico y cultural del país, por lo que en 1991 fue declarado como Monumento Histórico Nacional.
La iniciativa de erigir un teatro similar al de las grandes capitales europeas surgió de Ramón José Cárcano, quien imaginó dotar a la ciudad de “una nueva escena de estímulos intelectuales, un monumento de ornato que embelleciera la ciudad, y una escuela de útil enseñanza”.
El proyecto, presentado por Cárcano en 1887, fue rápidamente aprobado por el gobernador Ambrosio Olmos y pronto comenzó la construcción del Coliseo Mayor de Córdoba.

“Córdoba tampoco posee un teatro apropiado, y el teatro es el ornamento de las ciudades civilizadas, y bajo el punto de vista estético, moral e instructivo, ejerce en la educación de las masas, influencias positivas y saludables que el estado no puede olvidar”, expresaba en 1887 el gobernador Ambrosio Olmos en su mensaje a la Cámaras Legislativas.

El ingeniero italiano Francisco Tamburini es el autor del diseño edilicio. Su nombre quedaría grabado al de otros edificios históricos de la ciudad, como el Banco de la Provincia de Córdoba, el Hospital de Clínicas, la sede el club social El Panal, además de la Penitenciaría de barrio San Martín y algunos puentes, hoy inexistentes, que cruzaban el arroyo de La Cañada. Tamburini trazó además el plano del Teatro Colón de Buenos Aires y culminó la Casa Rosada.

Por su lado, el artista plástico Arturo Nembrini Gonzaga tuvo a su cargo la decoración de los interiores y la realización de las esculturas y relieves que distinguen el exterior del edificio.

A fines del siglo XIX existían otros teatros en la ciudad, el Progreso y el Edén, pero esta nueva sala reunía todos los atributos de un teatro lírico: un foso para orquesta y una acústica impecable, un acogedor y bello vestíbulo desde donde se distribuye el público, la platea y el resto de los niveles jerárquicamente ordenados, además de un imponente foyer y utilidades como la elevación de la platea hasta la altura de la boca del escenario, que sirvió como plataforma para distintos banquetes y agasajos. A todo ello, se destaca además la belleza de los frescos que decoran los distintos ambientes. El mobiliario original fue traído de Europa y cuentan que, en otro tiempo, había numerosos espejos instalados en pasillos y ambientes.

Desde su fundación, el teatro ha cumplido con los anhelos fundadores. En su sala mayor actúan figuras de la música, el teatro, la danza y la lírica. Es una de las señas de identidad de Córdoba y forma artistas en la música, el canto y la danza.

SALAS
Son tres: la Sala Mayor que cuenta con capacidad para 1000 personas; la Sala Luis de Tejeda con capacidad para 95 personas y la Sala Rafael Grisolía que alberga 100 espectadores.

MUSEO DEL TEATRO Y DE LA MUSICA DE CORDOBA
“CRISTÓBAL DE AGUILAR”
El recinto fue inaugurado un 22 de diciembre de 1970. Sus vitrinas recrean la historia de los cuerpos oficiales, evoca distintas épocas del acontecer cultural mediante antiguos programas, fotografías, partituras, trajes, y otros documentos y objetos que dan testimonio del desarrollo de la música y el teatro.
El museo nació por iniciativa del historiador  Carlos Luques Colombres, el museólogo Víctor Manuel Infante, y el historiador y periodista Efraín U. Bischoff.

SEMINARIOS
En las instalaciones del teatro funcionan tres ámbitos de formación constante de nuevos talentos que llevan adelante su carrera artística en distintas disciplinas.
Estos son el Seminario de Danza Clásica Nora Irinova, a cargo de Cristina Gómez Comini, el Seminario de Canto del Teatro del Libertador, dirigido por Matías Saccone, y la Orquesta Académica Juvenil del Teatro del Libertador, a cargo de Finlay Ferguson.
En ellos se forman músicos, cantantes y bailarines que en muchas ocasiones se incorporan a los cuerpos estables o bien desarrollan una prolífica labor independiente.
Estos conjunto realizan a su vez presentaciones regulares durante las diferentes temporadas, bien como cuerpos solistas o integrados a puestas de otra índole.

Fuente: Gobierno de Córdoba

Ubicado frente a la Plaza San Martín, sobre calle San Jerónimo N° 66, el Teatro nace a partir del impulso de Francisco Espinosa Amespil, empresario cordobés residente en Buenos Aires y que, en la década del 20 adquiere la propiedad para convertirla en uno de los más importantes teatros de Argentina.
El arquitecto Gustavo Gómez Molina comenzó las obras en 1925. Para la Sala Principal, en forma de herradura, se tomó el esquema originario del teatro barroco, con palcos avant-scene y tres niveles de pullman.
La fachada, de cuatro pisos, fue decorada con relieves y molduras por el destacado artista plástico Carlos Camilloni.

El 30 de junio de 1927, luego de casi dos años de trabajos fue inaugurado el Real Cine Theatre, con una función exclusiva para invitados y el 1°de julio se abrió al público anunciando los estrenos de “Stella Dallas o Madre mártir” y “Las chicas de Bataclán” de la Metro Goldwyn Mayer.
El “palacio del cine y de la música” –como lo llamaban- organizó funciones para todo tipo de público: ”jueves de moda”, “fiestas dominicales de los niños” y el 8, 9, y 10 de julio ocupó la sala la afamada intérprete de la poesía Berta Singerman.
Además, desde el segundo piso se pusieron al aire las transmisiones de radio I4, que más tarde se convertiría en Radio Central, antecesora de LV2.

En marzo de 1930 se proyectó la primera película sonora en castellano: ”Sombras de gloria” con Monna Rico y José Bohr y en el mismo año se exhibió un documental sobre el derrocamiento de Irigoyen.
Pasaron por el Real Cine Theatre figuras como Agustín Magaldi y Pedro Noda, Wanda Landowka (clavecinista rusa), el pianista polaco Ignacio Friedman y el tenor José Mojica, para citar algunos.
La excepcional acústica de la sala se convirtió en un sitio obligado para desarrollar una rica vida musical.

En la década del 60 adoptó el nombre de Cine Brunino, viéndose reducida la programación sólo a lo cinematográfico.

En 1977 el inmueble fue adquirido por el Banco de los Andes, de vida efímera, ya que la entidad bancaria fue liquidada y el edificio se deterioró tras varios años de abandono.

En la década del 80 lo recuperó la Secretaría de Cultura de la provincia, al cabo de un litigio de varios años, siendo acondicionados el primero y segundo piso y el amplio hall de ingreso.
En el marco del Tercer Festival Latinoamericano de Teatro (1989) se realizó la primera puesta en escena en la sala que fuera desvastada por un incendio. El TEC (Teatro Experimental de Córdoba) representó “1521.La Conquista”, obra de Jorge Pinus y Víctor Moll.

En mayo de 1990 la Comedia Cordobesa estrenó “Cabaret Bijou” bajo la dirección de Alfredo Zemma en la sala mayor, por entonces un amplio recinto sin butacas y sin escenario, debido al incendio.
Este estreno marcó un hito: el espacio se recupero no sólo para el teatro sino para la Comedia Cordobesa, que compartía sala en el Teatro del Libertador.

Durante esta década  prosiguió el arreglo del edificio, reconstruyendo la sala principal, instalaciones de maquinaria escénica, camarines, depósitos y baños. Se programaron espectáculos de variada índole y la Comedia se destacó por la representación de un  repertorio de autores nacionales y clásicos del teatro universal.
A sugerencia de la Comedia se impuso a la Sala Principal de nombre de Carlos Giménez, en homenaje al destacado director cordobés, de notable trayectoria en Venezuela y con reconocimiento internacional.

En 1999 se puso en marcha el plan de rediseño del edificio para rehabilitar los espacios donde desarrollaban las actividades los cuerpos artísticos: Comedia Cordobesa, Comedia Infanto Juvenil, Teatro Estable de Títeres y Seminario de Teatro Jolie Libois.
Se adaptó el antiguo sótano y ámbitos del primer piso para salas bautizadas con el nombre de Azucena Carmona y Jolie Libois, respectivamente, dos destacadas actrices de las etapas fundacionales de la Comedia Cordobesa y la Sala Eugenio Filipelli, su primer director.

El Teatro Real se constituyó en uno de los polos de atracción artística más importante de la provincia, con una prolífera actividad en todas las áreas del arte y la cultura, donde, además de sus cuerpos artísticos tienen espacio las más variadas manifestaciones culturales.

Fuente: Gobierno de Córdoba

15
Dic

Corría el año 1885, año en que se implantaba la Ley Nacional del Servicio Militar Obligatorio. Además en ese mismo año, Leopoldo Lugones fundaba el primer Centro Socialista.

Por esos tiempos, todavía Córdoba se alumbraba por las noches, con farolitos a gas de carburo de calcio y la ciudad se constituía en una aldea esencialmente religiosa, que se acostaba con murmullos de rezos y se despertaba al tañer de las campanas de sus iglesias.

Se vivía en una época de duendes y fantasmas. La superstición o la credulidad del pueblo, se entremezclaba con creencias esotéricas, donde proliferaban sucedidos y leyendas que corrían en las tertulias familiares llegando esos comentarios a atemorizar las mentes infantiles, hasta en las horas de “las inevitables siestas”, creando duendes y fantasmas, merced al clima propicio de aquella sociedad.

En cada baldío o zanjón, la imaginación de aquellos habitantes creaba un fantasma, nos atreveríamos a pensar. Los lugares mas aprensivos por lo sombrío del panorama, solía ser La Cañada, culpable también de las inundaciones traicioneras.La Cañada de Córdoba
Fue justamente en La Cañada, especialmente en el trayecto desde Las Cinco Esquinas hasta su desembocadura con él rió, que empezó por aquellos años a aparecer un fantasma, que durante largo tiempo provocó el temor de muchos cordobeses, para después convertirse en una leyenda.
Las características de este aparecido, según los comentarios, de los que decían que lo vieron: “Era movediza, tenía una lustrosa pelada, vestía de blanco y crecía y sé encogía con facilidad”. Tratábase de “La Pelada de la Cañada”. De Pronto se aparecía cerca de la Capilla del Niño Dios (que se ubicaba en la intersección de la calle San Juan y La Cañada), como por las inmediaciones de la vieja fábrica de porcelana, por la calle Rioja.

Tal vez aprovechando la fama de “la Pelada de la Cañada”, sin dudas, habrían aparecido algunos imitadores. Pero lo cierto es, que entre los asaltados por este fantasma, habría un comerciante “turco” que decía se le había aparecido por la fabrica de porcelana. Lo interesante del caso, era que del susto recibido, no podía bajarse del caballo que montaba, y pretendía por ese inconveniente, hacer la denuncia desde su cabalgadura. Cuentan que el comisario no encontraba la manera de hacer descender del animal al denunciante y al preguntarle el “por qué de su actitud”, contestole el turco de marras:
>Pasar señur comesario, que la Belada de la Cañada, ha asustado al caballo mío y ahora no dejar bajar al pobre turco…
Preguntando en la oportunidad el Comisario:
>Usted, ¿no se asunto, amigo?
Respondiendo el turco:
>Yo simplemente ensuciar pantalones, señur comisario.

Para terminar de contar esta anécdota, diremos que tiempo después unos soldados del Regimiento 4 de Ingeniería que tenían sus cuarteles precisamente en la vieja fábrica de porcelana entre la calle Rioja y La Cañada, le hicieron una celada al fantasma. No se sabe si fue el autentico o no, lo que sí se sabe es que le dieron una soberana paliza.

10
Dic

Breve historia de Nueva Córdoba

Archived in the category: Historia(s) de Córdoba
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Fueron las tierras comunes de los Altos del Sur, las que interesaron a Miguel Crisol y lo llevaron a proponer a las autoridades “formar alli la traza de una ciudad nueva” ya que decia “Córdoba está ahogada dentro de un hoyo de barrancas… y hace tres siglos que, resignada e inerme, mira que las lluvias torrenciales, inundan de lodo sus calles y los vientos de todos los rumbos la cubren de arena…”. Logró su objetivo y en 1886 se dictó la ley que iniciaba la vida del barrio residencial elegante de comienzos de siglo.
La proximidad al centro y la relación con el parque, que fue diseñado por el Arq. Carlos Thays e iniciado en 1888, respondiendo a las ideas liberales del momento han contribuido a su desarrollo excepcional.
La apertura de la Avda. Argentina, hoy Hipólito Yrigoyen, en 1887, que se iniciaba en la Plaza Vélez Salsfield y culminaba en Plaza España, respondia a los mismos criterios, el modelo eran los boulevares de París de Haussman.
La crisis económica del 90 llevó a la quiebra a Crisol y la apertura de las calles del barrio se concretó definitivamente en este siglo. La Av. Argentina se constituyó en el lugar de residencia de la clase alta cordobesa que construyó alli sus viviendas. Perduran pocas de ellas, las demás han sido progresivamente reemplazadas por modernos edificios de departamentos.
En 1892 la congregación de Hermanas del Buen Pastor se hizo cargo de la Cárcel Correccional de Mujeres y la provincia cedió tierras sobre la avenida para la construcción del edificio primero y la capilla después (1901) donde se estableció la parroquia, que luego fue transferida a la neogótica iglesia del Sagrado Co-
Iazón.
Se consolidó primero la zona más cercana al centro entre Bv. Chacabuco y Av. Vélez Sarsfield y alli encontramos numerosos ejemplos de arquitectura realizada por italianos para prósperos comerciantes descendientes de inmigIantes; la parte alta, próxima a las tienas que ocupaban la Escuela de Agricultura, hoy Ciudad Universitaria, se fue poblando en las décadas siguientes entre 1940-1960.
Como consecuencia del crecimiento urbano y el aumento de la circulación vehicular se trasladó el monumento a Vélez Sarsfield que ocupaba la circular plaza en la intersección de las avenidas y se prolongó el Bv. San Juan hacia el oeste, generando una vía de tránsito rápido.
La atmósfera de Nueva Córdoba fue transformándose y el barrio señorial de comienzos de siglo ha sido reemplazado por otro, poblado por edificios de departamentos de superficies minimas, habitados por estudiantes universitarios.

Extraído de La Arquitectura de Córdoba 1573-2000, de Adriana Trecco. Editorial de la UNC. Córdoba 2000.

A este texto habría que agregarle que las demoliciones de casonas han seguido, la carcel del Buen Pastor ha devenido en un paseo gastronómico-cultural, y se ha creado la denominada “Milla Cultural” entre el Patio Olmos y el Museo de Ciencias Naturales en la Av. Poeta Lugones.
También hay que decir que Nueva Córdoba ya no es sólo un barrio de estudiantes, se han construído edificios de categoría (como las torres Eliseé, por ejemplo) para los que quieren vivir con todas las comodidades en una zona céntrica.

Plano de Nueva Córdoba.

El General Quiroga va en coche al muere

El madrejón desnudo ya sin una sed de agua
y una luna perdida en el frío del alba
y el campo muerto de hambre, pobre como una araña.

El coche se hamacaba rezongando la altura;
un galerón enfático, enorme, funerario.
Cuatro tapaos con pinta de muerte en la negrura
tironeaban seis miedos y un valor desvelado.

Junto a los postillones jineteaba un moreno.
Ir en coche a la muerte ¡qué cosa más oronda!
El general Quiroga quiso entrar en la sombra
llevando seis o siete degollados de escolta.

Esa cordobesada bochinchera y ladina
(meditaba Quiroga) ¿qué ha de poder con mi alma?
Aquí estoy afianzado y metido en la vida
como la estaca pampa bien metida en la pampa.

Yo, que he sobrevivido a millares de tardes
y cuyo nombre pone retemblor en las lanzas,
no he de soltar la vida por estos pedregales.
¿Muere acaso el pampero, se mueren las espadas?

Pero al brillar el día sobre Barranca Yaco
hierros que no perdonan arreciaron sobre él;
la muerte, que es de todos, arreó con el riojano
y una de puñaladas lo mentó a Juan Manuel.

Ya muerto, ya de pie, ya inmortal, ya fantasma,
se presentó al infierno que Dios le había marcado,
y a sus órdenos iban, rotas y desangradas,
las ánimas en pena de hombres y de caballos.

Jorge Luis Borges
(de Luna de enfrente)

Audio Borges por él mismo - El General Quiroga va en coche al muere
Después del recitado del poema hay una breve explicación sobre cómo lo escribió y cómo pensó en escribir, luego, el que dedicó a Laprida.

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