Mi festejo de Navidad es traerles, en lugar de una canción sobre Córdoba, una versión de la Navidad contada por Doña Jovita (junto a Rony Vargas) y dos villancicos cantados por ella, donde, rescatando la verdadera esencia del festejo, no hay ningún papá Noel y se habla del nacimiento del Niñito Dios (como me enseñaron a mi de chiquita). Para que la Navidad tenga un toque de humor de uno de los personajes más queridos de Córdoba.
Y ya que estoy les dejo un link al mejor y más divertido post que he leÃdo sobre las fiestas de fin de año.
Muchos cariños para los que pasan, linkean, comentan o trollean este blog. ¡Felices Fiestas!
La Beata MarÃa del Tránsito de Jesús Sacramentado, que nació y murió en la provincia de Córdoba, es la primera mujer argentina que alcanza el honor de los alteres. «La llama que ardÃa en su corazón llevó a MarÃa del Tránsito a buscar la intimidad con Cristo en la vida contemplativa. Y no se apagó cuando por enfermedad tuvo que abandonar los monasterios en que estuvo, sino que continuó en forma de confianza y abandono en la voluntad de Dios, que siguió buscando incesantemente. El ideal franciscano se manifestó entonces como el verdadero camino que Dios querÃa para ella y, con la ayuda de sabios directores, emprendió una vida de pobreza, humildad, paciencia y caridad, dando vida a una nueva familia religiosa» (Juan Pablo II).
MarÃa del Tránsito Eugenia de los Dolores, nombre que le pusieron en el bautismo, nació el dÃa 15 de agosto de 1821 en la estancia de Santa Leocadia, actual Carlos Paz (Córdoba, Argentina). Su padre, Felipe Cabanillas Toranzo, descendÃa de una familia de Valencia (España), que emigró a Argentina durante la segunda mitad del siglo XVII y que logró reunir una cierta fortuna económica en su nuevo ambiente, pero que se distinguió sobre todo por su profunda religiosidad cristiana.
En 1816, el señor Felipe Cabanillas se unió en matrimonio con la joven Francisca Antonia Luján Sánchez, de la que tuvo once hijos. Tres fallecieron prematuramente, cuatro contrajeron matrimonio y los otros cuatro se consagraron a Dios: uno como sacerdote secular y tres como religiosas en diversos institutos, continuando asà una larga y gloriosa tradición familiar.
La beata MarÃa del Tránsito fue la tercera nacida de la familia. Bautizada por D. Mariano Aguilar el dÃa 10 de enero de 1822 en la capilla de San Roque, le impusieron los nombres de Tránsito, es decir, MarÃa del Tránsito o MarÃa Asunción, y de Eugenia de los Dolores. Recibió el sacramento de la confirmación con cierto retraso, el dÃa 4 de abril de 1836, dada la lejanÃa del centro diocesano.
Tras la primera educación familiar, MarÃa del Tránsito fue enviada a Córdoba, ciudad de nobles tradiciones culturales, con su famosa universidad del siglo XVII, fundada por el obispo franciscano Fernando Trejo y Sanabria, y los colegios de Santa Catalina (1613) y de Santa Teresa (1628). Desde 1840, al mismo tiempo que proseguÃa sus estudios, cuidaba de su hermano menor, que estaba preparándose para el sacerdocio en el seminario de Nuestra Señora de Loreto de la citada ciudad de Córdoba.
MarÃa del Tránsito se distinguió por su piedad, sobre todo hacia la EucaristÃa; llevó a cabo una intensa actividad como catequista e hizo muchas obras de misericordia, visitando frecuentemente a los pobres y a los enfermos en compañÃa de su prima Rosario.
Aceptó todo con admirable resignación, abandonándose cada vez con más confianza en las manos de la Divina Providencia. Al mismo tiempo, volvió a pensar en una fundación educativa y asistencial al servicio de la infancia. Varios franciscanos la alentaron a ello y D. AgustÃn Garzón le ofreció una casa y su colaboración, al tiempo que la puso en contacto con el P. CirÃaco Porreca, OFM, de RÃo Cuarto.
El 2 de febrero de 1879 MarÃa del Tránsito y sus dos primeras compañeras emitieron la profesión religiosa, y el dÃa 27 de aquel mismo mes y año escribieron al P. Bernardino de Portogruaro, Ministro general de la Orden de Frailes Menores, solicitándole la agregación de su Instituto a la Orden Franciscana. El P. Bernardino de Portogruaro les respondió afirmativamente el 28 de enero de 1880.
La nueva Congregación tuvo inmediatamente una gran floración de vocaciones, de manera que todavÃa en vida de la fundadora se inauguraron el colegio de Santa Margarita de Cortona en San Vicente, el del Carmen en RÃo Cuarto, y el de la Inmaculada Concepción en Villa Nueva.
Entre sus virtudes deben subrayarse sobre todo la prudencia, la paciencia, la fortaleza de ánimo para afrontar las múltiples pruebas de la vida, su asidua actividad enseñando el catecismo y atendiendo a la infancia abandonada, su amor a la pureza y la confianza en la Divina Providencia, que le respondÃa con frecuencia con signos sorprendentes.
Como fundadora, supo infundir en sus hijas el espÃritu sobrenatural, la generosidad, el amor a la infancia, el espÃritu de penitencia y de mortificación.
Su Santidad Juan Pablo II la beatificó el 14 de abril del 2002, y estableció que su fiesta se celebre el 25 de agosto.
[Cf. L'Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, del 12-IV-02]
Asà fue rector y vicerrector de colegios nacionales en Mendoza, La Rioja y San Juan. En esta última ciudad, se casó con una nieta de Narciso Laprida. En su paso por la enseñanza escribió Nociones de anatomÃa, fisiologÃa e higiene, y Compendio de anatomÃa, fisiologÃa e higiene humana, para uso de los colegios secundarios. A la vez asistió al Primer Congreso Pedagógico Nacional que echó las bases de la Ley 1420.
Ante la propuesta del rector de la Universidad de Córdoba, Manuel Lucero, para que asumiera la flamante cátedra de Medicina Legal, estudió y se graduó de abogado, redactando Lecciones de medicina legal, que le valió ser designado Doctor Honoris Causa por la Casa de Trejo.
Para llevar adelante la obra, imaginó y materializó utilizar la piedra caliza de las sierras cordobesas y para ello fundó la primera fábrica de cal del paÃs, que llamó La Argentina y cuyo horno todavÃa se ve al costado de la ruta 38 a su paso por el pueblo que lleva su nombre.
En 1904 Bialet entregó al Ministro del Interior JoaquÃn V. González su Informe sobre el estado de las clases obreras en el interior de la República, expresión de un relevamiento personal sobre el trabajo en el interior argentino, que es un informe completo, un análisis sociológico y examen crÃtico de la situación social del paÃs.
Vuelto a Córdoba, y tras obtener su grado de ingeniero agrónomo publica varios trabajos sobre la mecánica de riego en la provincia de Córdoba, que de algún modo practica en las tierras que habÃa comprado en Punilla. La Universidad de Córdoba nuevamente le propone la cátedra, en 1907, esta vez la de Derecho Industrial, como se llamó en primera instancia lo que hoy es Derecho del Trabajo. No alcanzó a desempeñarla, su salud no se lo permitió.
Falleció luego de 37 años en tierra argentina, a la que habÃa llegado con apenas 30 de edad. En ese poco tiempo le dio tanto a su patria adoptiva, que es merecedor de la memoria más respetuosa de las generaciones que le sucedieron.
VÃa Dossier de prensa de la UNC. Publicado originalmente en La Voz del Interior 13/11/2008. Suplemento Cultura. Página 2E.
Gabriel del Rosario Brochero nació en Santa Rosa de RÃo Primero el 16 de marzo de 1840 en el seno de una humilde y honorable familia. Fueron sus padres don Ignacio Brochero y doña Petrona Dávila.
Cursó estudios primarios en su pueblo natal. Ingresó en el Seminario de Nuestra Señora de Loreto, en Córdoba, ordenándose sacerdote el 10 de diciembre de 1866.
Su primer destino fue la villa de San Pedro, cabecera entonces del curato de San Alberto. Siendo preciso construir la iglesia y no encontrando obreros voluntanos entre los feligreses, púsose a trabajar personalmente con un grupo de seminaristas: se arremangó la sotana y, descazo. guió la mula prestada para amasar que fabricó los ladrillos. Y el ejemplo movió la voluntad de los paisanos. En todo momento demostró ser hombre tanto de oración como de acción.
Corno sacerdote, su labor apostóiica fue inmensa. Se adaptó fácilmente a los modos de vida y toma de ser del hombre serrano y supo transmitirle la palabra de Dios con la sencillez y gracejo que convenÃan a las circunstancias.
Contrajo la lepra corno consecuencia de contacto con enfermos a los que buscaba con amoroso celo. Ya anciano, ciego, leproso y envuelto en la mayor pobreza, murió serenamente el 26 de enero de 1914. Sus restos descansan en la capi!la de la Casa de Ejercicios, en villa Cura Brochero.
ExtraÃdo de Manual Estrada, Suplemento para la provincia de Córdoba. 1987