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12
Ene

Origen del nombre Pampa de Olaén

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Pampa de Olaén (Ped. San Antonio, llanura alta ondulada, río y puesto). Aníbal Montes nos recuerda que en
el año 1572 el capitán don Lorenzo Suárez de Figueroa presentó una Relación de Tierras y Poblaciones en la que lo que hoy escribimos Olaén figuraba como Olahen.
E. Manera sostiene que tanto Olaen como Olayn u Ola- ! hen vienen de Olayón, “cacique que vivió en la zona”, que es “campo de Olaen”, sin más explicaciones.
Ferrari Rueda, en la lista de caciques y pueblos que vivieron en lo que hoy es el departamento Punilla, hace figurar al cacique Suchu naguan a la cabeza del pueblo de Olahen, escrito así, separadamente. Y al cacique Olo naguan con su pueblo Camelan sacat.
Mi traducción está referida al nombre Ola hen, es decir, pueblo o gente (hen, apócope de hene, henen) de Ola, el nombre del cacique. Que, a mi entender, debió ser Olla, que en quechua significa “loma, cerro bajo o cerro chico”, como expliqué en el punto 3 Departamento Colón, al tratar el topónimo Caroya. Por consiguiente Olaen = Olla Izen, “Pueblo o gente de la loma o del cerrito”, interpretación que está de acuerdo con la topografía de esta pampa que es ondulada, con elevaciones de escasa altura.

Extraído de Toponimia aborigen de la provincia de Córdoba, Carlos Paulí Alvarez. Ediciones del Copista. Córdoba 2005.

15
Dic

Origen del nombre Tanti

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Tanti (arroyo y pueblo veraniego). También con este nombre hay sensibles disparidades:

- Pablo Cabrera: “Rincón de piedra”. Y como era habitual en él, no da ninguna explicación.
- Antonio Serrano: “Semilla de maíz” (cómo llegó a esta conclusión es un misterio).
- A. Montes se desliza por la hollada senda de los que concluyen: “es el nombre de un cacique”. ¿Qué rumbo tomar frente al desafío de tan corto nombre?

Voy a dar tres respuestas posibles, aunque dos de ellas significan lo mismo. Es decir que la primera difiere de las dos siguientes que no son sino dos expresiones para indicar similares conceptos:

- “Flor de cardo”, de los vocablos quechuas tan, apócope de tancar, cardo, y ti, apócope de tica, flor.
- “Comienzo del repechaje”, de tan, apócope de tancay, empujar, pechar; y ti, apócope de ticsa, comienzo, principio, iniciación, origen.
- “Empujar en subida”, de tan, apócope de tancay, empujar, pechar; y tiri, reducido por apócope a ti, cosa inclinada, desnivel, relieve ascendente, cuesta.

La traducción tentativa que hago como “Flor de cardo”, tiene por objeto poner evidencia la movilidad que presenta lo que es como el blanco en el que hay que acertar cuando se consideran ciertos oscuros topónimos. Pero no creo en su posibilidad.

Y es que la realidad indica otra cosa. A partir de Tanti y ya en el recorrido que el camino hace hasta la localidad más próxima que es El Durazno, toda la marcha se hace en rigurosa subida hasta llegar a Los Gigantes. En los lejanos tiempos hombres y bestias con sus cargas debían esforzarse al máximo a lo largo de muchos kilómetros, hasta alcanzar, luego de un relativamente corto descenso, el puesto de Taninga
en el valle de Traslasierra.
Todas las palabras articuladas en los intentos de interpretación expuestos, vienen del quechua.

Extraído de Toponimia aborigen de la provincia de Córdoba, Carlos Paulí Alvarez. Ediciones del Copista. Córdoba 2005.

11
Dic

Origen del nombre Cabalango

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Cabalango (Ped. San Roque, población y lugar de veraneo).

Este topónimo es uno de los más discutidos. Ferrari Rueda lo interpreta como “Cerro corcovado”, y agrega que debería ser Cabalongo, sin dar explicaciones del porqué de tal conclusión.

Montes Pacheco supuso una metátesis de cobalonga, planta cucurbitácea de la especie Fevillea cordifolia, y da una larga lista de denominaciones más o menos folclóricas que tendría la misma. Parecería que para ello consultó algún tratado de botánica, quizá mexicano, pero no advirtió que ese vegetal pertenece a la fitogeografia de otras latitudes, de otros climas. Aquí ese vegetal es desconocido.

El nombre de cabalonga surgió de Filipinas donde crece el arbusto de la familia de las loganiáceas y de la especie Strychnos lgnatii, popularmente conocida como Haba de San Ignacio, tan tóxica como la nuez vómica por su alto contenido de estricnina. Los naturales lo llamaban catbalonga, de cat, catu, planta, vegetal, y balonga, según algunos, “que mata”.

El uso que le daban los aborígenes era medicinal, destacándose la eficacia que le concedían para sanar de las fiebres, en especial la malaria.

A partir de allí, se generalizó en cierto modo el nombre de Cabalonga para todas aquellas plantas con propiedades curativas pero que resultaran eficaces para combatir  las fiebres, sin importar sus parentescos botánicos. En las Filipinas también fueron clasificadas la Cabalonga manghas y la Cabalonga tkevetia de la familia de las apocináceas. Y posteriormente se descubrió en la India la Cabalonga fructicosa, en Brasil la Cabalonga anohai y en Venezuela una laurácea que también recibió el nombre de cabalonga, “de excelentes resultados en el tratamiento de las cuartanas”.

¿Por qué estoy haciendo estos comentarios botánicos aparentemente innecesarios? En razón de que tengo, casi
diría el convencimiento, de que fue alguno de los botánicos o naturalistas que recorrieron el país durante la Conquista y Colonización quien, ante otra apocinácea parecida por sus hojas y aspecto general más las propiedades curativas que se le asignaban (sobre todo como antifebrífuga) a las conocidas cabalongas, le endilgó el nombre de Cabalonga a nuestro quebracho blanco (Aspidosperma quebracho).

Montes Pacheco vendría así a acertar en que hubo metátesis, es decir el cambio de Cabalonga a Cabalango, aunque errara en escoger a la Fevillea como la causal.

Extraído de Toponimia aborigen de la provincia de Córdoba, Carlos Paulí Alvarez. Ediciones del Copista. Córdoba 2005.

02
Dic

Origen del nombre Ayampitín

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Ayampitín (Ped. San Antonio, antigua merced contigua a la de Olaén). Montes Pacheco da la traducción “Pueblo de los talas”, sin explicar analíticamente cómo llegó a ese resultado.
No encuentro en la toponimia no sólo de Córdoba sino de otras provincias, en particular Santiago del Estero, la voz ayan, que es por demás poco frecuente en los nombres quechuas de Peiu y Bolivia. Pero Allanca es la denominación de tres o cuatro pueblos peruanos, y los entendidos de allá lo traducen como “recto, derecho” (alineado, en hilera, a lo largo).
Posiblemente el investigador que acabo de nombrar tomó uno de los hitos dados por allana (quechua) en su
significado de “pinchar, hincar”, atento a lo espinoso del tala, mas esto no pasaría de ser una concesión literaria a la cuestión. El tala careció de otro nombre.

Y para aumento de la complicación allana es también cavar, excavar, escarbar”.

E. Manera propone “Lugar del corte amargo”; del verbo ayay, amargar, vendría el ayan; de pitiy, cortar, el segundo vocablo del nombre considerado (hasta aquí del quechua), y finalmente del camiare (comechingón) la terminación ir que define como “lugar, hábitat, poblado”.

En esta oportunidad me atendré al criterio de los lingüistas del Altiplano. Ayanzpitin sería más bien Allanpitin, “Pueblito a lo largo”, de allan, apócope de allana, en hilera, a lo largo, y pitin, pueblito.
Los asentamientos indígenas se efectuaban sobre las márgenes de los arroyos y ríos. Y éstos, con lo que es una característica de los cursos de agua serranos, van por la 1ínea más baja (vaguada) de los valles. De manera que las chozas o construcciones similares se alinean forzosamente siguiendo prudentemente la cercanía del agua a niveles fuera de los riesgos de una crecida.
Y aclararé que pitin en el vocabulario camiare-sanavirón (al que denomino por simplicidad “calchaquí”) de Aníbal Montes, es “pueblo”. Y para mí es “pueblito”. Tal vez viniera de piti, trozo, pedazo, una parte, del quechua santiagueño pitijl, cortar, retacear, y la terminación ir, pueblo.
No tiene sentido pasar del in a pitin si no se va a decir otra cosa, si atendemos al sentido común.

Extraído de Toponimia aborigen de la provincia de Córdoba, de Carlos Paulí Alvarez. Ediciones del Copista. Córdoba 2005.

Ayanpitín o Ayan Pitín:
Localidad en el departamento Punilla.
En la segunda escritura vemos ayan (del verbo áyay, amargar) y pitin (del verbo pítiy, cortar), la desinencia -in o -en no es quichua sino de origen camiare significando lugar, hábitat, poblado. Pudiendo significar “lugar del corte amargo”. Ahora  bien, en dicho sitio comienza un arroyo, siendo lógico lo de cortar.
Es, por lo tanto, una voz de dudosa etimología.
Recordemos que es un yacimiento arqueológico mundialmente conocidopor la cantidad de instrumentos líticos hallados y que, según las pruebas de carbono 14 y los estudios realizados por el Dr. Alberto Rex González, tendrían una antigüedad de 8000 años (6000 A.C.).

Extraído de El quichua santiaguaño en la toponimia cordobesa, de Edith Manera. Compartiendo el camino Ediciones. Villa Carlos Paz 1991.

28
Sep

El origen del nombre Xanaes

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Xanaes (Pedanías Pilar, San José, Suburbios, Villa del Rosario, Oratorio Peralta y Arroyo de Álvarez). El Río
Segundo retomó su denominación indígena, y en el departamento hace un recorrido de 80 kilómetros.

El nombre del pueblo Xaná, fue pluralizado por los españoles. La “X” en aquellos tiempos se pronunciaba como “Ch” de manera que es lo mismo hablar de Xaná o de Chaná.

Era gente de hábitos muy pacíficos que vivían en proximidad de las tribus de los charrúas, que abarcaban
una franja Oeste en el Uruguay, y parte de Corrientes y Entre Ríos en nuestro país. La belicosidad de estos últimos se descargaba con frecuencia sobre el tranquilo existir de los Xaná, que se habían hecho muy amigos de los españoles. Quienes, para protegerlos, trasladaron a muchos de sus individuos a tierras alejadas, radicándose un importante núcleo en las márgenes del Río Segundo.

Los Xaná eran gente habituada a la vida costera, y, en alguna medida, el río de aguas claras vino a sustituir al barroso Paraná. Porque bueno es indagar el sentido del nombre Xaná, Chaná. Deduzco que está formado por los vocablos tupí-guaraní jha, “para”, y ná, apócope de izatu, río.En suma, “Para el río”, que en forma más explícita interpretaremos “Gente para el río”.

Fuente: Toponimia aborigen de la provincia de Córdoba, de Carlos Paulí Alvarez. Ediciones del Copista. Córdoba 2005.

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